"el logo es pequeño, lo quiero más grande". esta frase la hemos escuchado infinidad de veces los que nos dedicamos de una manera u otra a la identidad visual de las marcas.
ilustración: luis echánove
esa petición deja al descubierto la idea generalizada de que el logo es la marca y que cuando más grande éste sea, mejor para la marca, pero ese es un debate que dejaremos para otra entrada de este blog.
cuando un cliente percibe que su logo no se ve suficientemente, su reacción lógica suele ser pedir que sea más grande. a veces esa es la solución correcta, pero puede conllevar cambios que afecten a otros elementos del diseño, afectando (o afeando) al resultado final. cuando el logo no se ve suficientemente, el hacerlo más grande no tiene porque ser siempre la mejor solución. se puede hacer más visible incluso haciéndolo más pequeño, ubicándolo en un lugar más apropiado, tratando con inteligencia los colores o siendo capaces de dirigir todas las miradas hacia él.
lo importante del caso es que la comunicación entre el cliente y el especialista en marca, el diseñador, etc. sea la correcta: el cliente normalmente sabe lo que quiere, tiene identificados sus problemas y lo que no debe hacer es explicar cómo solucionarlos pues para eso ya están el especialista en marca, el diseñador, etc.
"no me digas cómo solucionar tu problema, sólo dime cuál es ese problema que yo ya te daré una solución de diseño", debería ser la respuesta correcta ante estas situaciones, porque la solución que en primer lugar puede ser obvia, no tiene siempre porqué ser la mejor, ya que el tamaño, en muchas ocasiones, importa.