las palabras cliente y proveedor, cuando hablamos de un proyecto de creación de marca, tienden a envenenar el proceso si no se prescinde de la mochila de connotaciones que suelen conllevar.
ilustración: luis echánove
la relación ente las dos partes a cada lado de la mesa no debe entenderse como la de un superior que lleva el mando porque es quien paga y un inferior que obedece disciplinadamente las órdenes para satisfacer las necesidades del cliente. ocurre que en ocasiones, lo que el cliente quiere, no es lo que necesita y el experto en marca debe ser capaz no sólo de identificarlo, sino de comunicárselo así a su cliente. contravenir las peticiones de éste, no tiene porqué significar ir en contra del proyecto, sino que puede que estemos haciendo un gran favor a la marca.
perdamos el miedo a ser capaces de expresar nuestra opinión profesional, aunque vaya en dirección opuesta a lo que nos pidan. el cliente por su parte, debe entender que no nos está pagando por lo que hacemos, si no por lo que sabemos y en el momento en que sea capaz de valorar el trabajo de esta forma, la mesa dejará de ser la barrera que separa a ambas partes y se convertirá en el tablero en que trabajemos de forma conjunta. así pasaremos a ser lo que los ingleses llaman partners, porque el cliente no siempre tiene la razón.