los fuertes vínculos emocionales que las marcas consiguen establecer con sus audiencias, hacen que en ocasiones parezca que se comportan como si fueran personas.
Ilustración: luis echánove
la relación que llega a establecerse con las marcas puede llegar más allá de lo puramente racional trascendiendo criterios como el precio o la funcionalidad a la hora de inclinar la balanza en favor de una marca frente a otra. hablamos de la personalidad de la marca, de sus valores o de su misión y valores, de la misma manera que lo haríamos refiriéndonos a las personas.
esta "imitación" a las personas que hacen las marcas, está invirtiéndose. existe una tendencia a ser las personas las que adopten conductas y actitudes como las de las marcas, para lograr los mismos niveles de afinidad y empatía que estás. eso es el personal branding, la adaptación de los aprendizajes de años de experiencia con las marcas para ayudar a personas (políticos, profesionales independientes, etc.) a lograr que los lazos emocionales con sus audiencias sean más sólidos y duraderos.
El reto del experto en marcas cuando afronta un proyecto de personal branding, consiste en mantener un difícil equilibrio para no acabar cosificando a la persona y que cuando ésta se presente ante sus audiencias sea percibida como real, creíble y única y no como una imitación a la vida.