hay ayuntamientos que cuando deciden encargar la construcción de un puente tienen como criterio principal que los habitantes de la localidad tarden menos en recorrer la distancia que les separa del pueblo de al lado.
ilustración: luis echánove
otros ayuntamientos priorizan que el puente resulte una pieza con gran personalidad y deciden encargar el proyecto a un arquitecto de renombre cuyas obras son reconocidas inmediatamente. reconocidas en el sentido literal de la palabra, es decir, que solo con verlas se sabe quién es el autor. el puente entonces no refleja los rasgos de personalidad del pueblo, puede incluso ignorar las necesidades principales de los usuarios y al final no es más que otra pieza en la colección del autor. el puente es identificado como del autor y no como un reflejo de la personalidad, la vida y las almas que habitan ese pueblo.
este caso también se da en ocasiones en la identidad visual de las marcas. algunos clientes encargan este trabajo a algún diseñador o agencia "porque le gustan sus diseños". es una obviedad, pero es bueno recordar que la identidad visual de la marca debe ser un reflejo de la personalidad de esta y no de la personalidad del autor de dicha identidad. el diseñador debe plegarse a las necesidades de la marca dejando a un lado la tentación de dejar de alguna manera su firma.
la profesionalidad del diseñador viene medida en cierto modo por su capacidad para ser humilde y desarrollar una identidad visual que cumpla la máxima de que ésta se relacione con su autor si no que se identifique con la marca .