identidad visual

marcas de autor by Luis Echanove

hay ayuntamientos que cuando deciden encargar la construcción de un puente tienen como criterio principal que los habitantes de la localidad tarden menos en recorrer la distancia que les separa del pueblo de al lado.

ilustración: luis echánove

ilustración: luis echánove

otros ayuntamientos priorizan que el puente resulte una pieza con gran personalidad y deciden encargar el proyecto a un arquitecto de renombre cuyas obras son reconocidas inmediatamente. reconocidas en el sentido literal de la palabra, es decir, que solo con verlas se sabe quién es el autor. el puente entonces no refleja los rasgos de personalidad del pueblo, puede incluso ignorar las necesidades principales de los usuarios y al final no es más que otra pieza en la colección del autor. el puente es identificado como del autor y no como un reflejo de la personalidad, la vida y las almas que habitan ese pueblo.

este caso también se da en ocasiones en la identidad visual de las marcas. algunos clientes encargan este trabajo a algún diseñador o agencia "porque le gustan sus diseños". es una obviedad, pero es bueno recordar que la identidad visual de la marca debe ser un reflejo de la personalidad de esta y no de la personalidad del autor de dicha identidad. el diseñador debe plegarse a las necesidades de la marca dejando a un lado la tentación de dejar de alguna manera su firma.

la profesionalidad del diseñador viene medida en cierto modo por su capacidad para ser humilde y desarrollar una identidad visual que cumpla la máxima de que ésta se relacione con su autor si no que se identifique con la marca .




opinable by Luis Echanove

cuando el desarrollo de una marca llega a su expresión visual, nos acercamos a la peligrosa zona en la que todo el mundo tiene algo que decir. 

ilustración: luis echánove

ilustración: luis echánove

hay un momento en el que se demuestra que realmente el branding no es ninguna ciencia exacta y mucho menos una pseudociencia. es el punto en el que se diseña la expresión visual de la marca. partiendo de un mismo concepto, de un mismo posicionamiento, valores, etc. el diseñador puede llegar a diferentes opciones. si son varios los diseñadores trabajando en el mismo proyecto, esas interpretaciones se empiezan a multiplicar.

todas estas posibles versiones de expresión visual de la marca pueden responder en mayor o menor medida a las necesidades que se hayan planteado previamente y

ser igualmente válidas o no. lo que es seguro es que todas esas posibles identidades visuales van a ser sometidas a la opinión no solo del cliente, a quien legítimamente le corresponde ese papel, si no también a la de prácticamente cualquiera, conozca o no los pasos previos dados durante el proceso creativo.

todos opinan, todos dan su punto de vista y nuestra labor debe ser saber la de tomar cada una de esas opiniones en su justa medida. el proceso creativo se enriquece con aportaciones de terceros pero el criterio que en ese momento debe prevalecer es el del diseñador. la capacidad para poder discernir entre las opiniones que aportan algo a la marca y las que no, es clave para que el resultado final sea óptimo. todo esto es lo bueno y lo malo de trabajar en algo que es tan opinable. ¿y tú qué opinas?